miércoles, 08 de septiembre de 2010
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 El Bridge, un juego de waxworks.    Minimizar

La Muerte del Bridge

 

El increíble auge del Poker ha abierto a muchos los ojos sobre el declive del Bridge. Si antes el Bridge era el rey de las cartas ahora las cosas han cambiado y el Poker supera al Bridge de largo. Naturalmente la alarma surge en los USA donde el Poker, gracias a la modalidad Texas Hold’em y las transmisiones por televisión, ha alcanzado un éxito impensable.

 

En los años cuarenta en Estados Unidos el Bridge era el juego más popular. Lo jugaban un 47% de mujeres y un 30% de hombres. Por su parte el Poker ocupaba la segunda posición en hombres con un 22% y la sexta en mujeres con un 5%.  Se calculaba que en esa época en el 44% de hogares americanos había alguien que jugaba al Bridge. Actualmente 25 millones de americanos saben jugar al Bridge pero sólo 3 millones juegan semanalmente. Un estudio reciente concluye que en Inglaterra hay 1.039.000 jugadores interesados en el Bridge pero sólo 435.000 juegan regularmente.

 

En cuanto al Poker su terrible ascensión de los últimos años hay que buscarla en el juego online. Si a los casinos tradicionales no les interesaba tener mesas de poker por su dificultad en obtener beneficios y el espacio que ocupaban, que preferían destinarlo a máquinas u otros juegos con mayor margen para el casino, la cosa cambia en los casinos virtuales. Las salas de poker en Internet no ocupan espacio y pueden acoger un número de jugadores prácticamente ilimitado. Algunas salas llegaron al albergar más de 100.000 jugadores simultáneos, hasta que la reciente ley Unlawful Internet Gambling Enforcement Act (UIGEA, 30/9/2006) aprobada en USA prohibiendo a los americanos jugar a juegos de azar por Internet les privó de sus mayores clientes. Estas empresas ubicadas en paraísos fiscales perdieron de la noche a la mañana su mayor mercado. Ya hay intentos de conseguir que el poker no sea considerado un juego de azar, pero existentes precedentes de que aunque un juego tenga parte de azar y parte de habilidad lo que cuenta es si el azar es determinante en el resultado final. Actualmente se está realizando en el Reino Unido un juicio contra un club privado acusado de organizar partidas de poker sin licencia. La defensa centra su estrategia en defender que el poker es un juego de habilidad mientras que la acusación sostiene que es un juego de azar. El principal argumento del fiscal es que "podemos llegar a la conclusión de que, una vez que se barajan las cartas, hemos introducido el elemento del azar", argumento del que no se escaparía ni el Bridge si no fuera porque está considerado como deporte por el COI desde 1999.

 

Pero si el Bridge ha perdido popularidad relativa peor le han ido las cosas al otro gran juego-ciencia. El ajedrez vivió su máximo esplendor con los mundiales Kasparov-Karpov  y los primeros programas de ordenador domésticos. Con la llegada de Internet y el juego en línea su popularidad aumentó, pero por poco tiempo. Las peleas de Kasparov con la FIDE desvirtuaron el título de Campeón del Mundo; los programas de ordenador se hicieron tan fuertes que sólo los mejores jugadores los podían ganar; y jugando en línea no había forma de saber si no estábamos jugando con un jugador mediocre pero ayudado de un ordenador. El mayor mal llegó cuando ni tan solo el mejor jugador del mundo pudo vencer a la máquina. La belleza y el mito del ajedrez se fue por los suelos. La pureza de ajedrez implica que no importa el cerebro que haya detrás del tablero, si es un jugador, varios jugadores o una máquina, lo que importa es que las piezas se muevan según las reglas. Pero la máquina juega con ventaja; aprovecha el conocimiento humano de las aperturas, tiene calculadas de antemano las posiciones finales, calcula a una velocidad infinitamente superior, y nunca comete errores de cálculo.

 

Los seguidores del ajedrez casi no tuvieron tiempo de terminar su frase preferida: “la máquina nunca ganará al hombre”. Ahora el Bridge presume de que ningún programa de ordenador alcanza el nivel de un jugador de club (en el Go presumen de que no alcanzan el nivel de un niño). Pero cuando llegue el día en que el ordenador gane a los mejores jugadores de Bridge no será lo mismo que en el Ajedrez. Porque el Bridge no es una batalla y lo importante no es quien gana sino quién es mejor, y en esto las máquinas no tienen nada que hacer.

 

 

Buena parte del éxito del poker se debe a las retransmisiones de torneos Texas Hold’em por televisión, provocando que muchos adolescentes caigan en sus redes con los consiguientes problemas que ello conlleva. Precisamente los dos hombres más ricos del mundo, Bill Gates y Warren Buffet (Forbes List),  tienen intención de cambiar las cosas promoviendo el Bridge en las escuelas. Ya han destinado a este propósito un millón de dólares para iniciar el proyecto.

 

Bill Gates y Warren Buffet son jugadores de Bridge y compañeros de mesa habituales. Hace años Buffet y Gates decidieron viajar en tren de Alaska a California y aprovechar para jugar al Bridge [1]. Eran tres y necesitaban un cuarto jugador con lo que Buffet decidió llamar a Fred Gitelman a quien había llamado años antes para felicitarle por su software para aprender a cartear. Gitelman cogió el avión para Alaska y volvieron en tren jugando 12 horas diarias de Bridge. Años más tarde Gitelman crearía el BBO, sitio en internet en le que cada día 300.000 jugadores juegan al Bridge, y en el que en cualquier momento podemos encontrar alrededor de 5.000 jugadores conectados.

 

Seguramente se preguntará el porqué del título La muerte del Bridge. Pues porque parece que el Bridge está en peligro de  muerte por envejecimiento, que se convierta en un juego de "waxworks"[2]. La media de edad del ACBL supera los 60 años y la de la EBU se sitúa en los 55. Uno de los problemas que se le plantean al Bridge es que los jugadores que ya saben jugar están cómodos con su situación y no quieren molestarse con intentar atraer a nuevos jugadores. De esta forma la edad media va aumentando constantemente y no es difícil encontrarse con una mesa donde los cuatro jugadores superan los noventa años.

 

Es verdad que cada cierto tiempo surgen ideas revolucionarias que llevarán a las grandes masas hacia el Bridge. Hace tiempo que se vende el MiniBridge como la solución final para resolver el problema de la curva de aprendizaje de la subasta. No dejan de salir libros con versiones del Bridge abreviado como Como Aprender a Jugar al Bridge, o el muy reciente aBRIDGEd. El primero es el MiniBridge, aunque no lo digan en el libro. El segundo (cuyo nombre evoca al término ‘bridge abreviado’) es otro MiniBridge donde encima se han sustituido las cartas con figura por el 11, 12, 13 y 14. Quizá sería hora de analizar los resultados de la anunciada revolución del MiniBridge. Sin duda es un buen método para acercar a la gente a nuestro juego, pero también para que lo abandone sin llegar a saber nunca lo que realmente es el Bridge. No será quizás que el MiniBridge sirve muy bien a los propósitos de los profesores de Bridge. Vendiendo que ahora es muy fácil de aprender consiguen nuevos clientes pero pocos de estos se aficionan al Bridge. Y es que para aficionarse al Bridge es necesario pasar un punto crítico de conocimientos en poco tiempo, entre ellos debe poder subastar sin tener demasiados problemas en 6 de cada 10 manos. El MiniBridge seguramente está muy bien pero lo importante es como conseguir que aquellos que se han interesado por el juego se conviertan en aficionados.

 

También en España ha habido iniciativas para introducir el Bridge en las escuelas. La AEB publicó un libreto sobre el tema, pero si en España ni tan solo se ha conseguido introducir el Ajedrez en la enseñanza oficial , con una difusión y aceptación muy inferior, la inclusión del Bridge es totalmente utópica y fuera de lugar. Es cierto que los valores formativos del Bridge son claramente mayores que los del Ajedrez. En el mencionado libreto se exponen varios (afán de logro, espíritu de competición, compañerismo y trabajo en equipo, capacidad de análisis y capacidad deductiva,...) pero inmediatamente después aparece ya el MiniBridge como esa revolución en la enseñanza. De nuevo el MiniBridge como herramienta de marketing.

 

Si por algún motivo debería incluirse el Bridge en la enseñanza oficial es por su valor como estudio de una ciencia en miniatura. Los nuevos planes de estudio basados en modalidades conllevan que muchos estudiantes no lleguen nunca a tratar en serio asignaturas fundamentales. El Ajedrez y el Bridge podrían formar un binomio muy bueno para que los alumnos aprendieran como el conocimiento humano convierte unas simples reglas de juego en materia de estudio, convirtiendo un campo concreto del saber en prácticamente una ciencia. Puede que nunca lleguen a saber como funciona realmente un televisor o como diablos el hombre ha llegado a construirlos, pero sí pueden aprender como funciona el desarrollo de un campo del conocimiento. El Ajedrez debería estudiarse con 12-13 años como una asignatura seria para enseñarles a estudiar con rigor. El Bridge debería utilizarse con 14-15 años como preparación para las asignaturas fuertes de Bachillerato. Siempre que no se pasasen por alto o se bajase el nivel en temas como las aperturas en el Ajedrez o la subasta en el Bridge, se conseguiría entonces una formación equivalente al estudio de ciencias para aquellos que no las incluyeran en su modalidad, consiguiendo de esta forma inculcar el pensamiento científico, útil incluso en actividades artísticas, a todos los alumnos. Incluir estas asignaturas fuera de las horas lectivas o darles un peso similar al de Religión es perder el tiempo.

 

Seguramente si en los currículums de Primaria y Secundaria a lo largo de los años se incluyera una asignatura de Juegos de la Mente con modalidades como las Damas, el Ajedrez, el Go y el Bridge se mejoraría el resultado en asignaturas como las Matemáticas al mismo tiempo que se conseguiría mayor capacidad de razonamiento de la que el estudio de esta materia aporta.

 

Pero hay que ser muy ingenuo para esperar que una decisión política absolutamente improbable salve de la muerte por envejecimiento al Bridge. El Bridge en España no está en retroceso porque no hay nada que retroceder. Avanza igual que la sociedad española se pone a la altura de la sociedad europea. El juego online supone un buen impulso pero se corre el peligro, antes mencionado, de que como los jugadores que ya saben jugar tienen cierta edad, se acomoden y se olviden de divulgarlo (“¿Quiere aprender el Bridge? Muy bien, ahora lo tiene fácil. Hay un método muy sencillo para aprender llamado MiniBridge. Hasta luego.”). El momento actual es clave y en los próximos años se verá la influencia que tiene el juego por Internet. De momento se augura que los siguientes booms en juegos tradicionales serán para el Backgammon y el Go.

 

 

 


[1] http://web2.acbl.org/nabcbulletins/2004fall/db6.pdf

[2] Waxworks: figuras de cera. En la película El crepúsculo de los Dioses (Sunset Blvd., 1950) al personaje interpretado por William Holden los jugadores de una partida de Bridge le parecen estatuas de cera. Los jugadores son antiguas glorias del cine mudo que se interpretan a sí mismos. Juegan Gloria Swanson / H.B. Warner contra Buster Keaton / Anna Q. Nilsson. Curiosamente, Buster Keaton que por su apelativo de “cara de palo”  parecería que debería ser un buen jugador de póker era realmente un gran aficionado al Bridge. En este video lo podemos ver jugando al Bridge y firmando autógrafos.


 

 

 

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